Buscando entre matorrales, un mes de marzo, se nos apareció un lugar con mucho encanto. Una antigua casa muy característica del barrio del Canyamelar, transformada en librería con un jardín interior y en el medio del mismo un hermoso Limonero.

Fue suficiente observarlo durante un segundo para entender que estábamos delante del lugar donde se degustarían nuestros dulces, y así dimos rienda suelta a la artesanalidad de nuestro obrador de Ruzafa.
El trabajo del artesano convella muchas horas en obrador, incluidos los fines de semana. Nuestro equipo se pasa horas proyectando sus ideas hasta dar con la clave de cada creación, sin perder el respeto por la materia prima, que al fin y al cabo, es la que dirige el barco.
Creamos nuestros dulces pero también nuestros panes, al igual que la comida que ofrecemos en el local, y cada plato tiene una historia detrás. Algunos parten de la simplicidad para transformarse en los más deseados, es el caso de nuestro Cheesecake al Horno con Helado Artesano, o bien, están aquellas creaciones que despiertan interés y a la vez, el paladar de muchos, como es nuestro individual de Biancanve.
Los aperitivos también se cuidan, forman parte de las tardes en el jardín entre amigos y buenas charlas.
No cuentan menos nuestros platos salados, éstos son casi los protagonistas de nuestra oferta. Cuidamos cada detalle, siempre partiendo de una materia prima de calidad hasta llegar a un emplatado simple pero exquisito.
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